La pista clave para que la policía llegase por primera vez al pederasta fue el seguimiento de la posición de su teléfono móvil a lo largo de sus continuas agresiones.

Los agentes revisaron miles de llamadas en los lugares donde cometió sus raptos y lograron discriminar un centenar de teléfonos móviles pidiendo datos a las compañías. Ahí se descubrió que había un celular que estaba siempre apagado los días que el pederasta cometió sus raptos de forma más o menos planificada y que estaba activado cuando actuaba sin haberlo planeado previamente.

Esa prueba fue determinante junto con la localización del último coche que empleó para raptar a varias de las niñas y que cazó la cámara de un banco. Era un Citröen Xsara Picasso. Con ambas pistas se fue tirando del hilo hasta detenerlo sin olvidarse del trabajo realizado en la calle por cientos de policías y la búsqueda incesante del piso de la calle de Santa Virgilia en el barrio de Hortaleza.

Antonio Ortiz, ya en prisión, está acusado de raptar a cinco niñas y de intentarlo con otras tres entre junio de 2013 y el pasado mes de agosto. Se enfrenta a 15 delitos, entre ellos agresiones sexuales y tentativas de homicidio por administrar dosis del fármaco Orfidal a las niñas con el fin de «anular su voluntad» y que no recordasen nada.

Desde el comienzo de la operación la Policía se centró en el teléfono móvil del pederasta. Sabían que lo utilizaba siempre ya que así lo habían señalado las niñas.

Todas recuerdan cómo hablaba por el celular en el coche y en la puerta del domicilio donde las llevó. Luego, lo que se descubrió es que a alguna de ellas las engañó hablando por el móvil y, pese a que estaba apagado, simulaba que dialogaba con su padre o su madre. «No te preocupes que ya estoy yo con la niña y le digo que la llevo yo a casa. Sí tranquilo ya estoy con ella vamos para casa», decía. Así logró engañar a las pequeñas cuando las llevaba a su domicilio o cuando las retenía en su propio vehículo. Yasí actuó con la primera niña china que raptó en una calle de Coslada y que llevaba colgado en el cuello un llavero con las llaves de su casa.

Fuente: http://www.elmundo.es/madrid/2014/09/30/5429f291e2704ed01c8b4589.html